Artículo para el periódico ABC

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José Miguel Sánchez es un conocido psicólogo motivacional especializado en Psicología del Trabajo y del Deporte. Con más de 25 años de experiencia en la gestión de talento, su trayectoria profesional ha estado ligada a empresas de primer nivel como Kraft Foods, Coca Cola España, Monroe Europe o SHL Iberia, en España y Reino Unido

Su charla TEDx sobre cómo estimular tu hemisferio derecho se acerca al millón de visualizaciones. Una de las claves del éxito de este profesor del IE Business radica en el carácter ameno que imprime en sus conferencias y en sus dos libros, Poderoso como un niño y La experiencia de resetearse.

Arrancamos con un pequeño ejercicio. Apunta en tu mente cuántas de estas frases reflejan tu situación actual: «No tengo tiempo para hacer las cosas que me gustan, no tengo tiempo para mi», «no disfruto con lo que antes disfrutaba», «ya no me apasiona mi trabajo», «llevo tanto tiempo con estrés que ni me acuerdo cuándo empezó», «no llego a todo, el nivel de exigencia que tengo en mi vida empieza a superarme», «vivo a menudo emociones negativas que me hacen daño y no sé cómo gestionarlas»… Si te ocurre en este momento lo que reflejan estas frases o te reconoces en alguna de ellas, debes cambiar algo en tu vida. «Habrá llegado, entonces, el momento de resetearse», aconseja José Miguel Sánchez, coach de directivos, speaker motivacional y autor de «La experiencia de resetearse» o «Poderoso como un niño».

¿Por dónde empiezo el cambio?

Lo primero que aconseja el experto es que la persona tome conciencia de lo que no está bien en su vida. «El periodo vacacional es un buen momento para reflexionar sobre todo aquello que quiero mantener y sobre todo aquello que ya no necesito conmigo», revela.

Una vez identificado lo que se ha convertido en un lastre, debe eliminarse, es decir, tal como explica José Miguel Sánchez, debe «asumirse la responsabilidad de comenzar el camino en una dirección diferente». Para ello, es importante crear un plan de acción que permita llegar a un lugar distinto del que se parte.

El último paso es ponerse en marcha. Eso implica dar los pasos previstos en el plan de acción y repetir tantas veces como sea necesario los nuevos comportamientos que conducen a esa nueva versión de uno mismo.

El experto aconseja aprovechar las vacaciones de verano para visualizar la mejor versión de uno mismo y comenzar a generar pequeños objetivos que lleven a ser la persona que sí se desea ser. «El objetivo siempre debe ser algo que beneficie a la persona, que le haga bien y a las personas que le rodean y que considera importantes», aclara.

Pulsar el «reset» mental ayuda a replantearse las cosas en verano

Tres preguntas básicas para el «reset» de verano.

– ¿Para qué estoy llevando a cabo una conducta que no me hace bien? Ante esta cuestión el autor de «La experiencia de resetearse» aconseja huir de respuestas fáciles como «para nada», pues se trata de indagar cuál es el objetivo que, por negativo que sea, persigue ese comportamiento. Solo desde ahí podrá tomarse conciencia de su baja o nula utilidad en la vida.

– ¿A dónde me lleva esta conducta que no me hace bien? «Si el lugar al que me dirijo no es bueno para mí, entonces debo buscar nuevos comportamientos que me acerquen a aquello que me haga disfrutar y me aleje del dolor, en cualquiera de sus formas», propone.

– ¿Qué puedo hacer de forma diferente? La respuesta a ésta pregunta debe aportar diferentes opciones para elegir los comportamientos más beneficiosos para mí, pues estos serán los que habrá que poner en marcha.

Por último, el experto aconseja repetirse estas preguntas tantas veces como sea necesario y hacerlo en función de cada una de las conductas que se quieran cambiar.

Los enemigos de tu cambio de verano.

Cuenta José Miguel Sánchez que el principal enemigo es uno mismo a través de lo que él denomina «auto sabotaje», que es lo que, según explica, lleva a ponerse barreras y limitarse en todo lo que podríamos hacer.

Otro enemigo es el «secuestro emocional». Esto se produce cuando no gestionamos adecuadamente las emociones y eso hace que algunas de ellas, sobre todo las más dañinas como la ira, la apatía o la tristeza; acaben tomando el control de momentos importantes de la vida. Así, si sufrimos esa especie de secuestro, no será posible llevar a cabo el reseteo que necesitamos.

Por último la auto exigencia, que busca el perfeccionismo como forma de vida, es el otro gran enemigo que puede impedir que aprovechemos las vacaciones para hacer los cambios necesarios en nuetra vida. «Intentar conseguir algo que, por definición, no existe, puede llevarnos a entrar con demasiada frecuencia en la frustración», explica.

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