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Reseña del libro “Poderoso como un niño” de José Miguel Sánchez

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Reseña realizada por: Rubén Junquera Segarra. Responsable del Departamento de Desarrollo de Personas y de Procesos de la Fábrica de Gurb en Grupo Leche Pascual.

El formato:

El libro tiene un tamaño de pagina, un grosor y una flexibilidad que facilita la lectura en cualquier lugar. La claridad de la fuente elegida y el interlineado generoso hacen que la lectura sea agradable.

Estilo de redacción y argumento:

El libro es de fácil lectura y resulta entretenido. La originalidad del argumento, aprender a ver la vida desde la perspectiva de un niño, llama la atención del lector. Los capítulos siguen una estructura fija, lo cual ayuda a su comprensión y a su vez esta estructura queda suficientemente oculta por el estilo novelado del texto. Los personajes son creíbles y las situaciones descritas resultan fácilmente reconocibles y ayudan a que el lector se sienta reflejado en el texto; no obstante, a mi juicio, en algunas ocasiones los niños se expresan con demasiada madurez. Destaco como muy interesantes los resúmenes al final de cada capítulo, aunque echo de menos un apartado de bibliografía al final. Si quiero saber más, ¿cómo puedo profundizar?

Opinión sobre los contenidos del libro:

En los primeros capítulos se hace una exposición muy correcta sobre cuál es el problema: el protagonista, antes satisfecho con su trabajo, ve ahora cómo está pagando un alto precio por él. Intentar conseguir buenos resultados le está ocupando todo su tiempo y arruinando su felicidad. Observa que también su equipo está pagando a su vez un precio similar. A partir de ahí ya se empieza a plantear la solución a través de la figura de Elena.

Lo primero que me ha llamado la atención es el concepto de “reaprehender”, me ha gustado y está muy bien introducido en el segundo capítulo. También resuelve muy bien la tarea de introducir las 12 áreas de trabajo. Queda claro y no se hace pesado.

En el capítulo cuarto habla de compromiso. La cuestión del compromiso es complicada. Como muy bien dice, el compromiso sale de uno mismo y no se puede imponer ni forzar. Me gusta el enfoque orientado hacia la motivación y no hacia la obligación, está muy bien planteado.

El libro también habla de pasión. Importante sin duda, pero ¿pasión hacia que? Si el compromiso es personal, la pasión lo es aún más. El objeto de la pasión debe de tener sentido para mí, tiene que ser algo que valga la pena, no creo que sea bueno a largo plazo para la persona apasionarse por aspectos superficiales. ¿Una empresa puede tener ese sentido para mí? ¿Cómo debería ser y qué debería hacer una empresa para que merezca mi apasionamiento?

En el capítulo que dedica a la comunicación me ha gustado la frase “Las personas en las reuniones no conversan; critican, se atacan, se defienden o imponen su criterio al resto”. Dice también que los niños se comunican de forma directa y es verdad, pero cuidado: los niños no tienen ningún reparo en herir a otro niño con su comunicación. Los niños tienen, conjuntamente con un estilo de comunicación directo, una capacidad infinita de olvidar las ofensas; los adultos, en general, no. Por tanto cuidado con esa comunicación tan espontánea y directa. El filtro de la buena educación es clave para mantener los canales de comunicación abiertos.

En lo referente a la confianza me ha gustado la distinción que hace entre la confianza con la que hacemos las cosas y la confianza que das a las otras personas. También muy buena esa idea de “Pillarte a ti mismo” cada vez que te estés dirigiendo a tu equipo de forma negativa. Cambiar la forma en que te relacionas con los demás para crear clima de confianza.

Está muy bien planteada la necesidad que tiene toda organización de la solidaridad entre sus miembros. Plantea que la base de estos comportamientos son los objetivos compartidos por todos. Yo lo miraría de otro modo: la base, para mí, es reforzar las relaciones humanas entre las personas. Reforzando los sentimientos de afecto mutuo la solidaridad aparecerá por sí sola. También será preciso evitar poner objetivos individuales que impulsen a las personas a competir entre ellas; eso dificulta que fluyan estos comportamientos naturales de solidaridad.

Plantea con mucha razón que la capacidad de inter relación es imprescindible para el éxito. No obstante yo pienso que el problema es más bien estructural. La dificultad está en que pretendemos poner en relación y que se coordinen espontáneamente entre ellas estructuras jerárquicas independientes. No hemos creado una única estructura coordinada sino muchas pequeñas estructuras organizadas jerárquicamente y ahora las queremos coordinar entre ellas (cosa contraria a su naturaleza). Difícil. La única vía es ir rompiendo las subordinaciones y crear órganos de decisión transversales. Si esto no se da (y normalmente no se da), tal como dices, es fácil confundir el “networking” con tomar cafés y asistir a reuniones.

Muy interesante lo de la gestión del error. Si no probamos cosas nuevas no crecemos y si probamos cosas nuevas es fácil equivocarse. Aprender del error y estimular la curiosidad para probar cosas nuevas y asumir riesgos razonables. Imprescindible este capítulo.

Define la agilidad para aprender como una meta competencia y realmente lo es. Muy bien explicado el término resiliencia, la importancia de dedicar un tiempo para el autodesarrollo, un tiempo para pensar. Genial la frase de Jorge Bucay: “Los cuentos sirven para dormir a los niños y para despertar a los adultos”. La literatura ayuda a crear lo que yo llamo espacios mentales alternativos. Te permite tener distintos referentes y es divertido imaginar cómo determinado personaje enfrentaría un problema que tienes sobre la mesa. Deberíamos fomentar desde las empresas el gusto por la lectura. Habla de crear entornos físicos que favorezcan la creatividad, estoy de acuerdo, pero no olvidemos estos escenarios mentales. Me ha gustado lo de dejarse guiar por la imaginación.

Introduce el tema del poder del lenguaje y en particular la necesidad de evitar el lenguaje víctima. Destacaría dos conceptos poderosos: “yo siempre puedo decidir cómo afronto una situación”, “las capacidades de mi equipo son más que suficientes”.

A mi juicio la frase más inteligente del libro es esta: “El ser humano en cualquier entorno busca dar certidumbre a su vida, sin embargo, no somos conscientes que aquello que buscamos es lo que acabaríamos odiando si realmente lo consiguiéramos. En cualquier ámbito de nuestra vida la certidumbre acabaría convirtiéndonos en seres alienados, anodinos y faltos de toda expectativa y, si me apuras, faltos de esperanza.” La reflexión es brillantísima y en todo el capítulo desarrolla la necesidad de huir de las certezas, asumir ciertos riesgos, ampliar horizontes para poder obtener resultados diferentes.

Por último Introduce la necesidad de celebrar. Estoy de acuerdo con eso, es importante, pero sólo tiene sentido celebrar algo si ese algo es realmente importante para mí (no tiene por qué ser nada espectacular, basta con que tenga sentido para mí). A mí no me apetece nada celebrar según qué “éxitos” que a mi me resultan superficiales o estúpidos. Una vez más sentido, necesidad de sentido.

Una última reflexión personal:

Según yo lo veo, lo que realmente le pasa al protagonista es que antes estaba ganando el partido y de un tiempo a esta parte ya no lo gana. Le preocupa su equipo, es verdad, pero se empieza a fijar en él cuando los resultados empeoran. Ciertamente Elena le puede ayudar a volver a ganar el partido haciéndole tomar conciencia de que debe empezar a jugar de otro modo.

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